¿Podemos afrontar el pensamiento economista?

Recientemente he sentido una sensación incómoda de insuficiencia y soledad. No logro dejar de pensar en eso, y parece que debo enfrentar esta pequeña 'crisis existencial' con lo poco que sé. 
Una vez más voy a tratar de vencer mi 'pensamiento economista' y escribir un poco de mi frustración con ello. ¿Qué diablos significa eso? Bueno, yo entiendo que ese tipo de pensamiento nos hace sentir inferiores o nos desvaloriza en cierto grado (deshumanización industrializada). La peor parte es que la mayoría de veces que ocurre esto en nuestro día a día no es producto de alguien más, sino de nosotros mismos.

¿Entonces es nuestra culpa? No del todo, considerando algo muy importante: Nosotros no elegimos pensar así desde el inicio. Se nos inculca de manera agresiva por nuestros padres y personas externas en nuestro pequeño mundo infantil. Los padres no saben que es algo malo, ya que ellos también han sido adoctrinados y han sobrevivido de esa manera. La mayoría supone que si pueden vivir 'bien' entre muchos necesidades y problemáticas, entonces no debe ser un problema al cual hay que darle mucha importancia. 

Bien, ¿Pero por qué nos hace sentir menos? Porque si no generamos capital con nuestras habilidades o nuestras opiniones, somos un fracaso. Ciertamente, en el sistema capitalista contemporáneo es necesario poner en práctica negocios y acciones para generar capital y sobrevivir dentro de una sociedad jerárquica y superficial. Hay algo que ahí (según los capitalistas) no tiene 'lógica' y es el ocio.

La mayoría de nosotros tiene una definición del ocio con connotaciones negativas. Para la mayoría el ocio es una pérdida de tiempo: ver la TV, estar en nuestros celulares, dibujar, escuchar música, etc... Entonces, si es una actividad improductiva ¿Por qué la mayoría anhela disfrutar de ese lapso de tiempo?

Aún así, nuestro cerebro nos pide 'tiempo fuera' en la rutina diaria. Sentimos 'bajones' o frustración al no poder hacer una actividad como nosotros deseamos. Si en lugar de hacer una actividad productiva elegimos descansar, nos sentimos culpables. No siempre, pero algunas veces es así. Ahora ¿Qué pasa si demostramos ante los demás que elegimos tiempo de ocio ante el 'trabajo'? La mayoría nos señalaría de perezosos o inútiles.

El estudiante que decide darse tiempo libre en lugar de tener la cabeza metida entre libros es un mal estudiante.
El trabajador que decide irse a su hora de salida y no trabajar fuera de horario es un mal trabajador.
El empresario que decide darle prioridad a la salud de sus trabajadores es un pésimo empresario.
Y así, una y otra vez se nos recalca algunos de éstos ejemplos en todos lados, como si de un bucle infinito (infinite loop) se tratase.

Aquí es el punto donde quiero llegar ¿Somos realmente libres al momento de expresarnos?

Ya mencioné que la opinión popular es casi siempre negativa ante la opinión personal, a veces está justificada y a veces no (eso depende de la visión de cada persona), Pero, por como estamos adoctrinados, parece que tenemos la necesidad de juzgar por cada cosa que ocurre. Si es como yo creo, las personas (que en general están frustradas y enojadas) pareciera que se desquitan con quien sea que diga o actúe diferente ante ellos. La excusa puede ser cualquier cosa: religión, normas sociales, tradiciones, nacionalismo, etc.

Yo mismo he experimentado eso. Desde que recuerdo, he actuado más veces por impulso emocional que racional, y aunque no era alguien agresivo, sí fui alguien explosivo, impaciente, soberbio, ansioso y frustrado. En mi adolescencia, sólo recuerdo sentirme asustado, nervioso y enojado. Discusiones con mi madre, un sentimiento de asco a la sociedad y al sistema educativo me volvieron huraño y resentido.

No era el clásico resentimiento contra los afortunados, sino una clase de odio a la sociedad en general. Para mí, todos eran estúpidos (sin importar su estrato social), sin criterio ni valor para rebelarse ante el sistema que los oprimía. Eran ignorantes y muy fáciles de domesticar. A los de mi edad y jóvenes en general, sentía lástima y lamentaba que crecieran en estas condiciones de marginación psicosocial. Pero a los adultos y adultos mayores eran lo peor, porque parecía que tantos años de vida no les sirvieron de nada; hipócritas, necios y demasiado dóciles ante la autoridad. Lo peor para mí, era que aquellos exigían respeto cuando eran los más groseros ante los demás.

Solía creer que el respeto se ganaba, que era un estatus social digno de luchar y que, basándome en los ideales capitalistas, si cumplía dicho valor, me iría bien en la vida. Como si se tratara de una moneda de intercambio. Después de mucho tiempo, me di cuenta de que caía en un discurso social-darwinista, influido por la 'lógica capitalista' y, al final del día, era igual de adoctrinado que los demás. No era alguien mejor o superior, sino alguien que repetía lo que el sistema quería que dijera.

Y es aquí donde estoy ahora, buscando un sentido propio para dejar de complacer al sistema y, al mismo tiempo, sobrevivir dentro de él.

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